ASIA, CHINA, Sin gluten

Viaje por China en 25 días: Comenzamos en Shanghai y Hangzhou

Llegó el día del inicio de nuestro viaje por China. Recogí a mis amigas en el aeropuerto de Shanghai Pudong. Vuelo en hora y parada a tomar un café para darnos abrazos y contarnos cosas, que hace mucho que no nos vemos. Para los que no lo sepáis llevo 9 meses viviendo en China. En el blog tengo una guía rápida de Shanghai por si os sirve.
Para ir al hostel había varias opciones, pero me decanté por tomar el Maglev por ganar tiempo y para que vivieran la experiencia. El precio es de 50 Rmb y si presentas el ticket de avión, pagas 40 Rmb.
Llegar al hotel nos costó menos de 1 hora. El Maglev te deja en la estación de la Línea 1 Longyang Road y allí ya solo tuvimos que coger el metro Línea 1 hasta Dongchang Road que era nuestra parada para llegar al hotel.

Entrada al hostel

Tienes que tomar la salida 4 y allí ya tu mirada gira tu cabeza hacia arriba para ver los rascacielos. El hostel se llama Beehome International Youth Hostel- Lijiazui. Es sencillo, con baño en la habitación, aire acondicionado y zona de terraza fuera. En recepción algunos hablan inglés.
Para llegar es según sales todo recto, cruzar el paso de cebra y seguir recto. Cuando veas una calle a la izquierda con barrera de entrada de coches, entra y tras unos 15 metros ya verás el cartel que te indica ir a la derecha pasando por unas verjas.
Dejamos las maletas, nos dimos una ducha rápida, esperamos a María, una amiga de Huesca que vive en Suzhou y salimos para que conocieran la ciudad más cosmopolita de China.
Nos decantamos por ir a comer a la zona de la concesión francesa porque nos habían recomendado un restaurante. Importante en China saber que su horario de comida es sobre las 12:00 comen temprano, así que si llegas a un restaurante sobre las 14:00 como nosotras, es posible que la cocina esté cerrada y tengas que esperar hasta las 16:30 horas.
La cocina estaba cerrada así que buscamos por la zona otras opciones. Entramos a un restaurante vietnamita,  el Pho Real y la verdad que comimos muy bien. Las ensaladas son muy ricas y diferentes y hay opciones de brochetas de carne a buen precio. Para los no celiacos hay sandwich y rollitos muy sabrosos (mis amigas los probaron). Justo enfrente había una cafetería y pudimos tomar un café, caro pero bastante bueno.
Cogimos el metro y fuimos hasta la parada de Jing´an temple, de la línea 2, salida 1. EL Jing´an 静安寺 es un templo budista situado en medio de la ciudad y rodeado de rascacielos. Durante la revolución cultural fue transformado en fábrica y, en 1983 volvió a ser templo.

El horario de visita es de 7:30 a 17:00 y el precio de la entrada  30 Rmb (3,83 €).

El día lo estábamos llevando con bastante relax, pero queríamos ir al bazar Yuyuan. Cogimos el metro hasta línea 10, parada Yuyuan Garden, haciendo cambio en East Nanjing Rd.

El bazar Yuyuan de para mucho. Puedes visitar los jardines Yuyuan en horario de 8:30 a 17:30 y la entrada cuesta 40 Rmb o dedicarte a pasear por su bazar y hacer algunas compras o comer algo, porque en este mercado tienen de todo.

Nosotras dimos un paseo y nos despedimos de María que tenía que tomar el tren y nosotras queríamos llegar a ver el atardecer en el Bund. La sensación que se vive la primera vez que ves el Bund es increíble, por muchas fotos que hayas visto, no alcanzas a imaginar la inmensidad de su skyline.

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Esta parte de la ciudad no es una excepción en cuanto a número de turistas, diría que es la que mayor afluencia tiene aunque la gente es muy amable a la hora de dejarte un hueco para hacer tus fotos, hacerte alguna con tus amigas y sobre todo, pedirte que te fotografíes con ellos. Estuvimos un rato haciéndonos fotos con varias chicas chinas que además añadían orejas y bigotes de animales varios.

Coincidió que era el día que jugaba España en el mundial de fútbol contra Rusia y lo queríamos ver, así que cogimos un taxi tras cuatro intentos porque pasaban de llevar extranjeras o vete tu a saber y fuimos al restaurante Malabar, que nos lo había recomendado un amigo. Es un restaurante de cocina española. Antes de entrar, como faltaba aun hora y media para el partido entramos en un japonés que hay justo al lado, nos encanta el sushi. Se llama Rollo California y está en la misma acera del Malabar, a la izquierda.

Yo no tomo salsa de soja porque en muchas ocasiones lleva trigo entre sus ingredientes. El vinagre de arroz con el que se hace la mezcla para luego hacer los rollos suele ser libre de gluten, aunque algunas veces algún aroma o conservante que añaden puede contener algo.

Esta tarjeta te puede ayudar, sobre todo porque en la cocina china la salsa de soja la usan bastante.

Cenamos fenomenal y ya pasamos a Malabar para ver el partido. Mis amigas aprovecharon para tomar unas croquetas, y nos pedimos un gin tonic para mi y unas cervezas para ellas.

El ambiente muy bueno y el resultado del partido, ya sabemos.  Rusia 1 – España 1, hubo que ir a penaltis y, se acabó el mundial. Cogimos un taxi ya que por la noche el metro no funciona y a dormir al hostel.

A la mañana siguiente desayunamos en un Family Mark que hay saliendo a la calle principal del hostel. El café cuesta 10 Rmb y el capuchino 12 Rmb. Para comer hay bollería, Bāozi 包子 muy típico en el desayuno de los chinos y hecho de harina de trigo (celiacos abstenerse), sushi, tallarines, zumos, frutos secos. Es como el Seven Eleven que encuentras en otros países en cada esquina, aquí en China también hay, pero Family Mark abunda más.

Fruterías hay cada pocos metros así que si el hambre aprieta, puedes llenar tu mochila y tu estómago con frutas, todas gluten free.

Cogimos el metro en nuestra parada Línea 2, Dongchang Rd. y nos dirigimos hasta línea 9, Dapuqiao, salida 1. Si eres muy cafetero, justo al salir hay un famosa cadena americana donde, a precio de oro, te podrás tomar un café y hacer uso de su wifi gratuita.

Tianzifang es sin duda mi lugar favorito de Shanghai. Este mercado no es solo un lugar para comprar, es un mercado para perderse un ratito y sentir la China más cosmopolita, las tiendas más bohemias y probar alguna delicia china con un toque de originalidad.

Para comer fuimos al centro comercial que esta justo encima de la salida 1 del metro, necesitábamos un poco de aire acondicionado. Como el día anterior, nos volvió a pasar lo mismo, eran las 14:00 y varios restaurantes habían cerrado su cocina hasta las 16:30 horas.

Por suerte uno, the dining room si la tenía abierta y comimos fenomenal. Es una cadena y hay varios en Shanghai.

Volvimos al metro y fuimos hasta la parada de People Square. La Plaza del Pueblo 人民广场 se utiliza como referencia para medir distancias en la ciudad. En la zona norte esta el People´s Park y al sur, People Square, la plaza más grande de la ciudad. Esta zona es un pulmón importante de la ciudad.

A la izquierda podrías ir hacia Nanjing West y a la derecha está Nanjing East, calle comercial por excelencia de la ciudad y la que te lleva directo al Bund.

Entramos a alguna tienda de moda española, que me apetecía mucho hacerlo con mis amigas y aprovechando las rebajas y ya nos fuimos hacia la terraza del Captain Bar, un restaurante que ya cuento en mi guía rápida de Shanghai, y que es una buena opción para picar algo y/o tomar una copa mientras ves las preciosas vistas del Bund desde lo alto.

Siempre que vengo hay algún camarero que habla español o está aprendiendo, y dependiendo del día hay alguna oferta en su carta. Coincidió que era el día de la pizza a 80 Rmb con una bebida, que aunque no es muy barato, para un Shanghai está bastante bien. Mis amiga cogieron la oferta y yo tomé un mojito por el mismo precio, 80 Rmb. En estos momentos es en los que te entra un poquito de envidia de ver como los demás pueden comer de todo. Yo me tomé unos frutos secos sin gluten que me habían traído en la maleta ¡GRACIAS! y de camino al hostel me compré algo de fruta. Una cena un poco ligth.

A la mañana siguiente, recogimos todo porque dejábamos las maletas en el Beehome International Youth Hostel- Lijiazui y nos fuimos a desayunar al Family mark.

Era nuestro tercer día en Shanghai y tocaba ir al Fake Market, un centro comercial de imitaciones en el que tienes que regatear de forma extrema.

Es línea 2, parada Shanghai Science & Technology Museum.

Por ejemplo, por unas zapatillas de deporte “Nike” más unas “Convers” nos empezaron pidiendo 1.400 Rmb (176 €) y acabaron pagando 150 Rmb por cada par de zapatillas, que serían casi 19 €. Podríamos haber bajado más pero la chica nos pareció muy salada y ya, paramos la puja. Yo comprar no compro mucho, pero regatear, me encanta. La gente sé pregunta donde está la tara y la verdad, no lo se, en cuento a ropa y complementos deportivos. Supongo que las marcas no estarán muy de acuerdo con este tipo de mercados, yo también tengo mis dudas, pero en China esto esta permitido. Las llaman 山寨 Shānzhài .

Respecto a las tecnologías, yo tengo malas experiencias. Una Go Pro que no sirve para nada, una tarjeta de memoria de cámara que no es compatible con nada y un pen drive que supuestamente tenía grabadas las fotos de este viaje y en cuanto mis amigas llegaron a España y lo miraron, ya no estaban. Por suerte está todo en mi ordenador.

Puedes hacerte gafas graduadas en el momento, te revisan la vista y te las dan en poco tiempo, a precio muy bajo y trajes a medida.

Dentro del centro comercial hay algún restaurante y cafetería. Yo siempre que voy, suelo comer en uno muy básico pero que tiene varios arroces sin salsa de soja y está rico.

De aquí fuimos a la zona de rascacielos, solo a dos paradas desde el Fake Market, línea 2, parada Lijiazui, salida 2 y dejando en medio nuestra parada del hostel. La verdad que dormir en esta parte de la ciudad y con la línea 2 al lado ha sido un gran acierto. Cada vez que vengo, pruebo un hotel y una zona diferente.

En esta zona puedes subir a varias torres. La mejor hora, aunque con su cola correspondiente es sobre hora y media antes del atardecer, así ves la panorámica de día y de noche. En mi otro post os cuento opciones.

Nosotras no subimos y estuvimos paseando por la zona hasta llegar al río. Durante el paseo te das cuenta que la mayoría de la gente anda mirando hacia arriba.

Llegamos hasta el río Huangpu donde puedes observar los edificios históricos del Bund, y descansar del agobio de esta ciudad. He estado en esta zona en otras ocasiones y siempre está tranquila, solo nos hablaron para hacerse alguna foto con nosotras, en concreto un matrimonio chino, se pusieron eufóricos, lanzaron el bolso y la mochila al suelo cuando les dijimos que si y no veáis lo contentos y agradecidos que se fueron.


Tocaba ir a la estación de tren de Hongqiao y pasar antes a por las maletas, así que volvimos una parada de metro hacia atrás hasta Dongcheng, salida 4, recogimos maletas y vuelta al metro, misma línea 2 hasta Hongqiao Railway Station. Sal con tiempo hacia la estación, porque las distancias aquí son enormes, y al llegar a la estación hay control de maletas y si llegas en metro, tienes que subir a la segunda planta para coger el tren. Dependerá de en que parte de la ciudad estás pero más vale que te sobre tiempo.

Los billetes para ir a Hangzhou los habíamos comprado a través de la app Trip y teníamos que canjearlos en una taquilla. Nada más salir del metro fuimos a la primera zona de taquillas que vimos, pone en grande B1 Railway Ticket Office 铁路售票处 Tiělù shòupiào chù

Solo tienes que enseñar un mensaje que te sale en caracteres chinos en la app de Trip y enseñar los pasaportes de las personas que viajan, y, te los dan en el momento. Si no tienes internet fuera del wifi, cuando estés en un lugar con wifi no olvides hacer captura de pantalla de este mensaje que sale de la reserva de tus billetes y en la taquilla, enseñas la captura.

Tras canjear los tickets, aun nos dio tiempo a comprar unos refrescos y alguna bolsa para picar.

En el tren nos tocó en vagones separadas, bueno, a mi me toco sola, pero nada más salir nos juntamos y listo.

Ya eran las 20:00 y para ir a casa nos colocamos en la fila de taxis y esperamos nuestro turno. Yo tengo internet en el móvil así que enseñé la localización de mi casa, pero si no la tienes y has hecho una reserva de hotel  con booking, enséñales la dirección en chino que te facilita la aplicación, muy útil. Si la llevas impresa en un papel, llévala en caracteres chinos, ellos es lo que entienden e inglés será complicado que te toque justo el que sabe.

Hangzhou es una ciudad con unos 9,5 millones de habitantes y la ciudad donde vivo desde octubre de 2017. Tiene muchas zonas para hacer turismo, yo diría que es una ciudad imprescindible si vas a Shanghai, porque en tren está a solo una hora y por menos de 10 €. En mi guía de Hangzhou te cuento que hacer y como moverte por la ciudad.

Nosotras el primer día en Hangzhou fuimos a ver la Torre Eiffel, si si, lo que leéis, la Torre Eiffel pero algo más pequeña.

Para llegar hasta allí puedes ir en metro hasta la estación de Linping y allí coger un taxi, o ir directamente en taxi. Está bastante lejos, una hora y cuarto en metro aproximadamente, pero nosotras teníamos tiempo.

Fuimos con mi amiga Chelsea que es de aquí de China y comimos en un restaurante con su madre. Nos sacaron casi todos los platos del restaurante y estaba todo delicioso. Chelsea nos tenía preparada una sorpresa y nos llevó en taxi a ver un pueblo de agua cercano, que está a 10 kilómetros.

Se llama Tangqi y en su parte antigua, tiene puentes de piedra y  una zona de calles con casitas de madera y mercado donde comprar comida o detalles típicos. Es una water town como Wuzhen.

El puente Guangji que une ambos lados fue construido en 1494 y te permite ver estas vistas.

Desde aquí volvimos en taxi hasta la zona de West Lake, al famoso Xihu. El día se había puesto de tormenta y aquí cuando cae, cae el agua con ganas. Nos dio tiempo a ver el espectáculo de luces que hacen todos los días a las 19:00 y a las 20:00 a la altura de la salida de metro de Longxiangqiao y ya correr hasta un restaurante para cenar. Fuimos a  The Grandma´s  外婆 家 , una cadena muy famosa en China y sobre todo en Hangzhou. La comida es muy buena, el restaurante y el servicio es muy bueno y además es muy económico.

Al día siguiente fuimos al Templo budista Linying 灵隐寺. El precio de la entrada general es de 40 Rmb y accedes al natural y puedes ver la cantidad de esculturas de budas y dioses que hay esculpidas en la roca. Si te ves con ganas puedes echar un buen rato caminando hasta la cima de la colina a través de sus escalones repartidos por un bosque que te ayudará a mitigar el calor si visitas Hangzhou en temporadas de mucho calor. La entrada a los templos cuesta 30 Rmb más, pero merece mucho la pena.

Desde aquí fuimos a una oficina que hay cerca de mi casa, en la calle Jiaogong, para comprar todos los billetes de tren del resto del viaje, así ya los llevamos impresos y te evitas las colas de las taquillas. Este tipo de lugares los conoces una vez que vives en aquí, pero la verdad que son una maravilla.

Esta zona tiene el metro más cercano a unos 15 minutos andando y la parada sería Xueyuan Road.

Desde ahí para llegar a la calle Hefang, una calle-mercado que empieza con una estatua durada del buda feliz puedes coger el metro en Xueyuan (línea 2) hasta la parada de Ding ´an Road (línea 1). Tendrás que hacer el cambio en Fengqi Road, una parada con mucho movimiento de gente.

Este lugar es uno de los más visitados junto al lago del oeste. Dando un paseo podrías ir andando de un lugar a otro. La calle es de casitas de arquitectura china, con mucho ambiente y donde puedes comprar detalles, comer en sus puestos de comida, ver como hacen productos de forma artesanal.

A nosotras nos dio tiempo a comprar algo de te y a refugiarnos en una tienda literal. El cielo de pronto se puso negro y en menos de 3 minutos la lluvia empezó a caer como si abrieran las compuertas del cielo. Así llueve aquí, si ves el cielo oscurecerse, ponte a resguardo.

En cuanto paró algo, salimos a la calle principal y cogimos taxi hacia casa. Nos pegamos una ducha y salimos a cenar a un restaurante americano al que suelen ir aquí los extranjeros sobre todo. Se llama Wade´s, es de precio medio-alto para lo que es China, pero para los no celiacos, hay hamburguesas y pizzas por lo que cuentan, deliciosas. Las ensaladas están bastante buenas también y el ambiente, para variar un poco del mundo chino ayuda bastante.

Nuestro último día en Hangzhou nos quedaba pendiente pasear por el lago y subir a la pagoda Leifeng. Tuvimos un contratiempo de ir al hospital, nada grave, pero te hace perder un rato. Un día haré una guía sobre “cómo hacer en un hospital chino”, ya que me ha tocado ir unas cuantas veces.

En cuanto acabamos, fuimos en taxi directamente a la Pagoda Leifeng. Hangzhou tiene muchas pagodas, esta quizás no es la más bonita, pero si la que tiene mejores vistas. Subir cuesta 40 Rmb y sus vistas al lago con la ciudad de fondo son dignas de ver.

Recorrer todo el lago y sus rincones te puede llevar horas. Gente siempre va a haber, pero si lo puedes evitar, ven a Hangzhou entre semana.

Por la tarde nos tocó volver al hospital a hacer unas pruebas así que entre unas cosas y otras, el día se nos fue entre el hospital y la zona de West Lake o Xihu, eso si, la cena no la perdonamos y cenamos en uno de los restaurantes más ricos de comida china de la ciudad, el Green Tea 绿茶 Lǜchá. 

Al día siguiente tocaba ir al aeropuerto para ir a nuestro siguiente destino, GUILIN  桂林

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