ASIA, INDIA Y NEPAL

CUEVAS DE AJANTA Y ELLORA desde Aurangabad

Ya estamos en Aurangabad tras la noche terrorífica que hemos pasado. Al final conseguimos entendernos con los compañeros de vagón, Mariano por un lado del vagón y yo en el otro frente, que con ese gesto que hacen (entre el si y el no),  nunca te aclaras si es esta parada, la siguiente, o si  estas en el tren adecuado. Una de las frases del viaje es,  Are you sure? que tampoco sabemos con seguridad si nos entienden pero…
Es de noche, la gente duerme por el suelo, en cualquier estación India hay gente durmiendo en el suelo. Enseguida cogemos un tuc tuc hasta llegar a la estación de autobuses y allí cogemos el bus hacia Ajanta.
Este trayecto es horrible, lo denominamos el tren de la mina de Port Aventura, la carretera está llena de baches y el conductor va bastante rápido…
Sobre las 7.00 llegamos a las cuevas de Ajanta y somos los turistas más madrugadores que han visto por la zona. Abren a las 8.30 pero nos dejan pasar a tomar un café.
Pillamos un baño bastante completo y aprovechamos a ducharnos, cambiarnos y demás, que hoy venimos de dormir en tren.
Para llegar a las cuevas te facilitan un bus a 10 Rupias. De pronto un chico nos enfoca con su móvil. Laura y yo ya ni nos inmutamos, pero cuando para, vemos que ha hecho un vídeo y ahí esta viéndolo como si viera un concierto de Justin Bieber, que no recuerdo si lo hemos comentado, pero en la India es todo un ídolo. Baby baby baby oooohhhh!!!!!
Ya en las cuevas, pagamos 250 Rupias y para dentro. Están enclavadas en un valle.
Las cuevas de Ajanta son Budistas, y fueron declaradas patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983, al igual que las de Ellora.
En las cuevas hay frescos y representaciones de las reencarnaciones de Buda. Fueron descubiertas por soldados británicos y durante muchos años sirvieron de refugio durante los monzones.
Impresiona el lugar donde se encuentran y lo bien conservadas que están, hay unas 27 cuevas y en todas hay alguien que las limpia.
 
Las vamos recorriendo todas, y todas tienen algo que no te deja indiferente. La última impresiona mucho, hay un buda gigante intacto. Esta visita merece mucho la pena.
A la salida, cogemos otro bus, el cual paramos en medio de la carretera y volvemos a Aurangabad. Comemos algo en un bar, unos más que otros porque el arroz pica un poco, echamos un café y cogemos otro bus.
En menos de 1 hora estamos en las cuevas de Ellora.
Estas cuevas tienen edificaciones muy grandes escavadas en un precipicio de los montes Charanandri, siendo su número total 34, de las cuales 12 son budistas, 17 hinduistas y 5 jainistas. Estas cuevas demuestran el grado de tolerancia interreligiosa que coexiste en la India.

Muchas familias nos siguen haciendo fotos, nos dan la mano, nos hacen coger a sus hijos… lo comentamos con otras chicas de Madrid que llevan pocos días en India y alucinan.

La familia al completo, la verdad que son una gente encantadora, mirar Silvia con el nene en brazos.

Para volver a coger el tren nocturno y cenar, cogemos un taxi-jeep. Nos montamos los cinco pero enseguida nos damos cuenta de que no vamos a ser los únicos.

El conductor va parando y allí no para de subir gente.

Primero entran dos chicos; al poco un padre y su niña (una monada que llora llamando a mama); a los 3 minutos llega su mamá y su tía, las dos vestidas de negro tipo burka. Los cuatro van delante con el conductor, increíble pero cierto.

Nosotras seguimos en medio, algo pretas pero bien.

Atrás nos queda Mariano con los dos chicos. Pero no, aun caben más y acaban subiendo, un abuelo algo peculiar, y dos chicas más.

Total, 15 personas con el conductor, que no se diga que no aprovechan el espacio.

Aquí la prueba en video:

Una vez en el centro de Aurangabad, unos a comprar y buscar Internet y otros a echar café.

Yo como quiero Internet, que ya llevo dos días sin poder comunicarme, acabo entrando a una tienda donde me dejan usar su ordenador, ya que no hay cyber por la zona.

Mientras el resto están en una cafetería con un café expreso espectacular. También se piden un Brownie, que lleva chocolate caliente derretido, huele que alimenta y lo pruebo hasta yo, a pesar del Gluten. Está buenísimo…..

Tras este momento dulce, compramos cubos de queso, chocolate y pan, cogemos un tuc tuc que será el mejor de todo el viaje, muy espacioso… y a la estación.

Hoy viajamos en 3ª AC y Estela en 2ª AC, que es donde tendría que ir yo, pero como es un amor me lo cambia. Nos cambiamos los pasaportes por si acaso. A Estela le va muy bien, le toca con una familia muy maja.

Al llegar le cambia el sitio a una chica que acaba de ser mama y a partir de ahí todos le dan las gracias por su buena obra, la tapan, la cuidan… como una princesa.

En nuestro vagón es diferente. Laura y Mariano, como ya es tradición tienen sus sitios ocupados. Tras varios intentos, consiguen que dejen las camas libres pero al no tener asiento, se quedan en el mismo camarote sentados, cara con cara con Laura, así que entre eso y que no paran de hablar y encender las luces, Laura no pega ojo… rememorando el tren de la noche anterior.

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